Resumen: La concepción dominante en ámbitos
artísticos y académicos del ritmo está atravesada por una definición que
prioriza aspectos numéricos como la repetición, la duración y la
división proporcional del tiempo y los acontecimientos, la
sobrevaloración de los aspectos métricos en relación a otros componentes
del fenómeno rítmico, además de una obsoleta teorización
mono-disciplinar por la cual se lo piensa como si fuera un fenómeno
cuyas características no son comparables en sus manifestaciones en
distintas disciplinas.
Pero existen otras concepciones del ritmo que priorizan los dinámicos y
morfológicos y hay conceptos teóricos que permiten manejar y formalizar
aspectos que están más allá de la métrica. La primera forma de ver el
ritmo está por lo tanto permeada por una concepción normativa, en la
cual el ritmo es un modelo al cual el sujeto se debe amoldar, y según la
cual el estudio del ritmo en el arte consiste en aprender a realizarlo
correctamente. La idea del ritmo que surge de esta investigación coloca
al sujeto en el centro de la experiencia rítmica como actor y creador, y
a esta experiencia como una manifestación de su subjetividad, su
individuación y su realización como individuo en el mundo.